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Oros, copas, espadas y bastos: cómo se leen los cuatro palos

Cuatro cartas antiguas con una moneda, una copa, una espada y un garrote sobre terciopelo granate

Cada palo de la baraja española tiene un dibujo que casi dice lo que significa. Monedas, copas, espadas y garrotes. La cartomancia tradicional parte de ahí, y luego cada lectora o lector añade su forma de mirar.

Lo que sigue es el sentido más común de cada palo en la cartomancia española. No hay un manual único, y es normal encontrar diferencias entre libros y entre personas que leen. Pero el núcleo de cada palo se repite bastante.

Oros

Las monedas. Hablan de lo material: dinero, trabajo remunerado, casa, bienes. Una tirada con muchos oros suele leerse como una pregunta en la que el dinero pesa, aunque quien consulta haya preguntado por otra cosa.

El as de oros, con su gran moneda en el centro, es una carta muy reconocible. En muchas lecturas se toma como un buen comienzo en lo práctico. Ojo, eso sí: «buen comienzo» no es «vas a ganar dinero», y ninguna lectura de cartas debería empujar a nadie a gastar o a invertir.

Copas

Los afectos. Familia, amistad, pareja, alegrías y también las penas que vienen del cariño. Es el palo que más se espera ver salir cuando se pregunta por el amor, y el que más tranquiliza.

Con copas, más que con ningún otro palo, hay que tener presente que las cartas no hablan por la otra persona. Una tirada puede ayudar a pensar qué sentís, no qué siente quien no está en la mesa.

Espadas

Las espadas son el palo difícil. Conflictos, discusiones, separaciones, decisiones que cortan. Su aspecto ya avisa. A mucha gente le basta con verlas salir sobre la mesa, una detrás de otra, para ponerse nerviosa y empezar a imaginar lo peor antes de que nadie haya abierto la boca.

No hay motivo para tanto. En la cartomancia, una espada también es claridad: lo que corta, corta un lío. Varias espadas juntas se suelen leer como un momento tenso que pide una decisión. No anuncian desgracias ni enfermedades, y quien las lea así está asustando sin necesidad.

Bastos

Los garrotes. Esfuerzo, trabajo con las manos, empuje, ganas de empezar algo. A veces se leen también como discusiones o roces, porque un bastón sirve para apoyarse y para golpear.

Los bastos dan movimiento a la tirada. Una lectura con muchos bastos suele hablar de una época con mucho que hacer.

Los números

Dentro de cada palo, los números del as al siete, o al nueve en la baraja de cuarenta y ocho, dan intensidad. El as es el principio, la semilla del asunto. Los números bajos se leen como algo que empieza o que es pequeño todavía; los altos, como algo ya hecho o a punto de cambiar.

Las combinaciones son lo que da gracia a la cartomancia. Un as de copas junto a un caballo de bastos no se lee igual que junto a un cinco de espadas.

Para practicar en casa

Sacad una carta cada mañana durante una semana y apuntad qué palo ha salido y qué os sugiere. Sin buscar nada en ningún libro. Al cabo de los siete días, comparad lo apuntado con lo que ha pasado. No va a acertar. Lo que el ejercicio enseña es qué asociaciones tiene cada uno con cada palo, y eso es lo que de verdad usa quien lee.

Las figuras y la forma en que suele desarrollarse una consulta con esta baraja están en una consulta con baraja española.

También en esta web: Una consulta con baraja española, carta a carta