Una consulta con baraja española, carta a carta

Quien no ha ido nunca a que le echen la baraja española suele imaginarse algo más misterioso de lo que es. Hay un ritual pequeño, una tirada sobre la mesa y mucha conversación.
Barajar y cortar
Lo habitual es que la persona que lee baraje y luego pida a quien consulta que corte. Muchos cartomantes piden que se corte con la mano izquierda, la del corazón, según dicen. Otros piden que se piense en la pregunta mientras se corta. Es parte del ritual, y conviene seguirlo sin darle más peso del que tiene: ayuda a concentrarse y poco más.
La tirada
Con la baraja española hay muchas tiradas. Algunas son de tres cartas, para el pasado, el presente y lo que viene. Otras disponen siete, diez o doce cartas en cruz, en abanico o en filas. Hay lectoras que hacen montones y van levantando la primera de cada uno.
No hay una correcta. Lo que sí debería pasar es que os expliquen qué significa cada posición antes de empezar a leer. Si no lo hacen, preguntadlo.
Las figuras
Cuando sale una figura, la lectura cambia de tono: aparece una persona o un movimiento.
La sota es la figura más joven. Se lee como alguien joven, como un mensaje que llega o, a falta de reina en la baraja, como una mujer. El palo dice de qué va: una sota de copas es un afecto, una de oros puede ser una noticia de trabajo.
El caballo es movimiento. Viajes. Mudanzas, algo que se acerca o que se va.
El rey es una persona madura, con autoridad o con peso en la vida de quien consulta. Un padre, un jefe, alguien que decide. También se lee a veces como la madurez de quien pregunta.
Que salga un rey no quiere decir que haya un hombre concreto esperando. Una buena lectura habla de papeles. Los nombres, si acaso, los pone quien consulta.
El ritmo de la consulta
La lectura avanza carta a carta. En cada una, quien lee suele comentar, preguntar y volver atrás sobre lo que ha salido antes, de modo que al final lo que queda es más una conversación con la baraja en medio que un dictamen. Mejor así.
Si algo no lo entendéis, pedid que os enseñen la carta y os expliquen por qué la leen así. Con la baraja española esto es fácil, porque todo el mundo conoce los dibujos. El tres de bastos tiene tres bastos; no hay misterio en lo que se ve, solo en lo que se interpreta.
Antes de levantaros
Apuntad las cartas que salieron. Con el palo y el número basta, y así podéis volver a pensar en la lectura en casa, con más calma y sin la voz de nadie.
Si os han dicho algo que os ha preocupado, recordad que una baraja no ve enfermedades, ni sabe de juicios, ni conoce el saldo de vuestra cuenta. Para eso, el médico, el abogado y el banco. Lo que sí puede dar es una tarde entretenida y algún pensamiento que antes no estaba.
Para repasar qué significa cada palo, está los cuatro palos de la baraja española.