Videncia en Sevilla

Cartomancia en Sevilla, con la baraja de toda la vida

Mazo de cartas boca abajo y una carta descubierta con una copa dorada sobre una mesa de madera, junto a un azulejo y una maceta

En muchas casas andaluzas la primera baraja que se tocó de niño fue la española, para jugar al tute o a la brisca con los abuelos. Esa misma baraja, la de los cuatro palos, es la que más se usa aquí para echar las cartas.

Las figuras del tarot, con su Ermitaño y su Rueda de la Fortuna, mucha gente las ve por primera vez en la consulta. La baraja española no necesita presentación. Sus cuarenta cartas, o cuarenta y ocho si lleva ochos y nueves, están en cualquier bar y en cualquier cajón. Por eso la cartomancia con baraja española tiene algo de familiar: quien consulta reconoce cada carta que sale sobre la mesa, aunque no sepa leerla.

Sevilla, además, tiene una relación antigua con estos naipes. Cervantes situó aquí Rinconete y Cortadillo, una de sus novelas ejemplares, y uno de los dos muchachos llega a la ciudad con una baraja gastada de tanto usarla y muy pocos escrúpulos para jugar con ella. Entonces los naipes servían para el juego y para la trampa. La lectura adivinatoria con esta baraja es posterior.

Cuatro palos, cuatro asuntos

La lectura empieza por el palo. Cada uno se asocia, de forma general, a un terreno de la vida. Oros, a lo material y al trabajo que se cobra. Copas, a los afectos. Espadas, a los conflictos y a lo que corta. Bastos, al esfuerzo y al empuje.

Es un punto de partida. Cada cartomante matiza, y la misma carta cambia según las que tiene al lado. En los cuatro palos de la baraja española hay más detalle sobre cada uno.

Sota, caballo y rey

La baraja española no tiene reina. Sus figuras son la sota, el caballo y el rey, y en la lectura suelen representar personas o movimientos. Como no hay carta femenina, muchos cartomantes leen la sota como una mujer o como alguien joven, según el contexto. Las figuras y cómo se mueve una consulta con esta baraja, carta a carta, están en una consulta con baraja española.

Cómo lo planteamos

Esta web habla de cartomancia como entretenimiento y como forma de pensar en voz alta. Ninguna baraja, ni la española ni el tarot, ha demostrado adivinar nada. Una lectura puede ser un buen rato y hasta ayudar a ver algo desde otro ángulo; no debería decidir nada importante.

En Sevilla, con el calor que hace de junio a septiembre, mucha gente prefiere consultar por teléfono en verano y dejar para el otoño las visitas en persona. Con la baraja española esto funciona bien: quien lee puede decir «ha salido el tres de copas» y el que escucha ya se lo imagina.

Si en una consulta os piden decidir sobre salud, dinero o una relación por lo que dicen las cartas, guardad la cartera y levantaos. Un siete de espadas no es un diagnóstico.

La baraja, palo a palo